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El Gran Cierre Artístico con Nuestra Juventud de la 20 IDEC 2012 que se iba a celebrar miércoles 28 de marzo a las 7:30 pm, ha sido pospuesto por lluvia para el jueves 29 de marzo a la misma hora. La actividad se celebrará en el mismo lugar donde estaba pautada: en el Paseo de las Artes Abelardo Díaz Alfaro de Caguas. Tenemos otra oportunidad para compartir y celebrar. ¡No te lo pierdas!

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‘‘Papi, vamos a hacer una escuela’’

Justo Méndez Arámburu superó la muerte de su hija siguiendo un deseo que esta le comunicó en un sueño: construir el proyecto de Nuestra Escuela

Justo Méndez Arámburu está inconforme con el sistema de enseñanza convencional que, si acaso, prepara “para un empleo que tampoco hay”. (El Nuevo Día / Ángel M. Rivera)

La muerte de su hija lo dejó en pedazos.

Un accidente de auto le arrebató a Ana Mercedes hace 14 años cuando apenas era una adolescente. Pero el dolor, sus deseos de morir y las incontables preguntas que lo atacaban como misiles despiadados fueron respondidas por su propia hija a través de sueños.

Entonces Ana se convirtió en la musa de su padre, Justo Méndez Arámburu, para que eventualmente naciera Nuestra Escuela, una organización no gubernamental sin fines de lucro que ofrece servicios educativos a jóvenes y adultos que están fuera de la escuela sin haber completado el cuarto año de escuela superior.

Méndez Arámburu, un amante de la vida que probó la amargura de la calle y vio de cerca la cruda realidad de los prejuicios y la marginación, ha visto renacer a su hija en cientos de jóvenes que dejaron la escuela y se han transformado a través de una educación con amor.

Estudió Ciencias Sociales e hizo una maestría en Planificación. Aunque lo lleva en las venas -porque sus padres eran maestros- su interés nunca fue trabajar como educador y mucho menos crear una escuela. Pero su genética lo traicionó. Su tono calmado y la manera en que comparte con cada uno de los estudiantes reflejan lo contrario.

A 14 años de la muerte de su hija, cuenta que su vida circula entre los jóvenes a quienes les da una mano para que se desarrollen como ciudadanos de provecho. Su vida es Nuestra Escuela.

¿A qué se dedicaba antes de que decidiera hacer la escuela? ¿Cómo comenzó todo?

Nos dedicábamos a dar talleres de autoestima a adolescentes... Cuando murió Ana Mercedes mi deseo más grande era morir, hasta perdí de perspectiva un poco a mis otras tres hijas. Pero el dolor no lo podía soportar. Entonces mi hija me siguió visitando en sueños al punto de que por la mañana yo despertaba y decía “ay, qué alivio, lo de la muerte fue una pesadilla” y salía a buscarla y de camino a su cuarto, despertaba. En un sueño me dijo: “papi, vamos a hacer una escuela” y yo le respondí que cómo lo haríamos, porque ella era bien creativa. Me dijo, “si papi, vamos a hacer una escuela, nuestra escuela”. Desperté y se lo dije a mi esposa. Ella me cuenta que fue la primera vez que en todo ese tiempo (después de la muerte de Ana) me vio brillo en los ojos. Y pues, me dijo “tú sabes cómo es ella, vamos a hacerlo”.

Lleva once años dándole vida a Nuestra Escuela y absorbiendo el sentir de los que salen de ella antes de tiempo. ¿Qué opina del sistema de educación pública del país?

Que no hay proyecto de país. Nuestra Escuela es parte de una red internacional de educación y con algunos estudiantes hemos podido visitar varios países en los que funciona la educación. Hemos visto que la característica en común es que tienen como proyecto el país, tienen un modelo de desarrollo que construye ese país. Como, por ejemplo, Finlandia. Hace 30 y tantos años no se estaba desarrollado y como sociedad acordaron desarrollarse. Establecieron un norte, vieron cuáles eran sus recursos, crearon un modelo de desarrollo y la educación va encaminada a desarrollar el país. Lo que el país tiene lo construye por medio de la educación. Puerto Rico, ¿tiene un proyecto y sabe para dónde va? ¿O está dividido en diferentes posiciones antagónicas que rivalizan todo el tiempo o que no les interesan ponerse de acuerdo? Si no tenemos un proyecto, si no tenemos un plan, tampoco hay modelo de desarrollo.

¿Y qué es lo que nuestro país está enseñando?

Cosas abstractas, generales. ¿Para exactamente qué? Para prepararte para un empleo que tampoco hay. Todos los países tienen como resultado lo que su educación construye. Si nuestra educación está tan deprimida, el resultado está ahí.

Si no hubiese tenido los fondos que le donaron para que comenzara con el proyecto, ¿hubiese hecho la fundación de todas formas?

Se lo prometí a mi hija, se lo prometí a mi hija... y eso era sobre todas las cosas.

¿Qué usted opina de las personas que crean organizaciones sin fines de lucro una vez identifican los fondos y no las necesidades?

(Interrumpe) Y con un problema adicional, escriben una misión y después identifican un fondo que es diferente a la misión y alteran el servicio alejándose de la misión para acaparar con más público y con otros fondos. Hay entidades cuyos registros son como organización sin fines de lucro, pero sus valores son de fines lucrativos. Hay entidades que crean organizaciones para agenciarse un empleo. Pero dentro de lo que se llama el tercer sector en Puerto Rico y las organizaciones no gubernamentales de base comunitaria, la generalidad de estas entidades son genuinas, son pura misión, son puro amor. Hay otras que sin duda dañan el sector porque son profesionales de la gestión de fondos y el fondo determina lo que se va hacer.

¿Y cómo cataloga esa acción?

Eso es un acto de corrupción, sin duda.

¿Qué ha sido lo más complicado con lo que le ha tocado luchar en el proceso de hacer realidad este sueño y trabajar con desertores escolares?

Lo más difícil, aparte del golpe inicial de la muerte de mi hija, es el prejuicio contra los jóvenes, abrir campo, abrir camino para los jóvenes ha sido lo más difícil porque en Puerto Rico se dice a los que acusan de ser desertores escolares que son la causa de nuestros males.

¿Por qué?

Dicen que “hay tantos presos porque no terminaron un cuarto año”, “el 75 por ciento de los presos, son desertores escolares”, “el desertor escolar quiere decir confinado”, “todos los asesinatos que están pasando es por culpa de desertores escolares que se matan en los puntos de drogas”. ¿O sea que desertor escolar es igual a punto de droga, asesinato, muertes...? El que no le den la oportunidad a estos jóvenes de conocerlos, saber quiénes son en realidad, eso es lo más difícil, esa visión de marginación hacia nuestros jóvenes. Una vez los conocen, los ven, el paradigma cambia instantáneamente.

Entonces cree que los desertores escolares tienen una etiqueta negativa dentro de la sociedad...

Si... y pesa, demasiado. Mira, tan pronto estos jóvenes demuestran que quieren ser parte de Nuestra Escuela, esto se convierte en su propiedad, en algo suyo, en una casa. Esto es una escuela libre de violencia, de drogas, aquí no hay problemas de disciplina, somos una familia y estos son los que supuestamente no dejaban a la escuela funcionar.

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